Años cincuenta. Después de la prolongada miseria de la posguerra, los españoles atisban la luz al final del túnel: al confesonario, el botijo y la pandereta se agregan la Coca-Cola y el frigorífico, la tele y el gas butano. Banqueros y constructores se forran en las cacerías de la Escopeta Nacional. Franco se afianza en el poder a cambio de ceder a los americanos amplias parcelas de la antes irrenunciable soberanía nacional (las bases). Las calles se pueblan de vehículos (el mítico Biscúter, la Vespa, el seat 600...).
